Oil-Palm Plantations on Afro-Colombian Lands:
An Exchange

This article is from the November/December 2007 issue of Dollars & Sense: The Magazine of Economic Justice available at http://www.dollarsandsense.org/archives/2007/1107letteroriginal.html


issue 273 cover

This article is from the November/December 2007 issue of Dollars & Sense magazine.

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We received the following letter from the U.S. Embassy in Bogotá, Colombia, in response to our article on the devastating effects of the expanding palm oil industry on Afro-Colombian communities of the Pacific coast (Blood on the Palms, July/August 2007). The author of the article, David Bacon, thought activists from the region should have a chance to respond to the embassy's claim that the U.S. government and USAID are having a positive impact on their communities. A joint statement by several activist groups from the region follows.

—Eds.

To the editors:

Mr. David Bacon's article is an unfortunate mischaracterization of the palm oil industry in Colombia and of the U.S. government's related efforts to promote sustainable, legal economic opportunities in Afro-Columbian communities. The article is correct on many fronts—that paramilitary and guerrilla activity has wreaked havoc on Afro-Colombian and indigenous communities, that the palm oil industry in Colombia has ambitious expansion plans, and that Afro-Colombian communities face development challenges that are unparalleled in the rest of the country. However, Mr. Bacon's assertions that U.S. government resources through the U.S. Agency for International Development (USAID) are being used to displace Afro-Colombians, to destroy cultural ties to the land, and to further the economic interests of the palm industry just for the sake of doing so are simply inaccurate. During the past five years, as part of U.S. government assistance to Plan Colombia, USAID has worked with President Uribe's administration, municipal governments, elected Afro-Colombian councils and representatives, farmer associations, and the private sector to develop models that meet the needs of the communities. Indeed, only one USAID-supported palm-oil investment is in an Afro-Colombian community, and almost all other USAID palm-oil activities are designed as alliances. These alliances are structured whereby large processors are linked to small, privately-held or community-held palm farms, and the processors provide seed funding, common infrastructure (roads, bridges, irrigation), social investments, and technical assistance to small farmers and communities. Further, USAID assists the small farmers and communities to become more capable of negotiating competitive forward contracts for their product. Unfortunately, most of Colombia's agricultural sector has had experience with the issues that Mr. Bacon cites as palm-specific, and of course there remains a lot of work to do relating to palm cultivation and Afro-Colombian communities. The Colombian and U.S. governments and the robust private sector in Colombia will continue to be change agents in the agriculture sector, and USAID will continue to assist Afro-Colombian communities to identify opportunities for economic development, to strengthen representative councils and decision-makers with their ability to represent their communities' interests, and to protect their ties to the land and their cultural values in the face of very difficult development challenges.

Mark Wentworth,
Counselor for Public Affairs
Embassy of the United States of America, Bogotá, Colombia


Afrokolombia, 2 de septiembre de 2007


Agrocumbustibles y Palma Aceitera: Llenando Tanques, Vaciando Territorios


Click here for an English translation of this response.

Hemos conocido copia del articulo Sangre en las palmas: Afro-colombianos luchan contra las nuevas plantaciones, del periodista y fotógrafo David Bacon y de la respuesta de Mark Wentworth—asesor para asuntos públicos de la embajada de EE.UU. en Colombia. Quisiéramos contribuir a un debate que tiene profundas implicaciones en nuestras vidas y derechos, compartiéndoles algunos de nuestros puntos de vista al respecto.

Lo expuesto por el periodista es una certera aproximación a la realidad de lo que acontece con la invasión del monocultivo de la palma aceitera no solo en Colombia sino en muchos otros lugares del mundo. Los esfuerzos quizás valiosos de la cooperación norteamericana, no pueden ser efectivos pues sus acciones de apoyo, en el caso de la palma aceitera y del proceso de formulación y apoyo de la Ley Forestal, para citar solo dos ejemplos, guiándonos por lo que dicen el gobierno y los empresarios colombianos, están en contravía tanto de las prácticas étnico –culturales de producción de los afrodescendientes como de las funciones ecológicas y de conservación pactadas en sus Títulos Colectivos con el Estado colombiano (Ley 70 de 1993 y Ley 21 de 1991).

A la inversa de lo expuesto por Wentworth, se han estado promocionando actividades que no son sustentables ambiental y económicamente para las comunidades afrocolombianas pues esto lo demuestran las "alianzas estratégicas" que han tenido que establecerse entre ellas y las grandes empresas palmeras, con condiciones crediticias, de seguridad social de los pequeños productores palmeros, de fijación de precios del producto y de transporte del mismo, con evidentes desventajas y ausencia de poder de decisión por parte éstos últimos. Igualmente y en lo que a la sustentabilidad ambiental se refiere, son muchos los estudios que demuestran la incompatibilidad entre monocultivos como el de la palma de aceite y los complejos y al mismo tiempo frágiles y delicados ecosistemas del Territorio Región del Pacifico Biogeográfico.

Los ambiciosos planes de expansión de la palma aceitera en Colombia, hacen caso omiso de los gravísimos impactos ambientales, culturales, sociales y económicos que estos traerán a mediano y largo plazo a las comunidades. Los retos de desarrollo sin paralelos, que debemos enfrentar los afrocolombianos, en el conjunto de la sociedad colombiana, requieren un gigantesco esfuerzo societal que pasa por reconocer que se requieren efectivas medidas de reparación por las consecuencias de la esclavización que estas comunidades heredaron y a los desproporcionados impactos del conflicto armado interno.

Esas medidas además de respetar, en general, la diversidad étnica y cultural reconocida en el ordenamiento legal colombiano, deben enmarcarse en el respeto al derecho al desarrollo en el marco las propias aspiraciones culturales de los afrocolombianos. Sin la aceptación del racismo, la discriminación racial como problemas a superar y sin el respeto y apoyo a las propias propuestas de las comunidades, se seguirán reproduciendo las condiciones para mantener la desigualdad racial que nuestras comunidades sufren y en las que son hoy día objeto de masacres, desplazamientos, desterritorialización, deculturación, aculturación, racismo, invasión, expropiación, asesinatos, persecuciones a los lideres... ¿Alguna diferencia entre ese panorama y los albores de la trata y la esclavización que dieron como resultado la presencia de la diáspora africana en el Territorio Región del Pacifico Biogeográfico?

El avance de la palma aceitera constituye en la actualidad una de las mas graves, complejas y sistemáticas violaciones a los derechos reconocidos a las comunidades negras en Colombia. Pese a ello con el apoyo de USAID en Tumaco (Pacífico sur colombiano) se han venido gestando "alianzas estratégicas",violando el derecho a la Consulta Previa de las comunidades y los Consejos Comunitarios en cuyas jurisdicciones territoriales se ha expandido el monocultivo palmero. Las "Empresas Asociativas" que se han ido gestando para que la palma aceitera avance, además de dividir a las comunidades, desconocen tanto jurídica como culturalmente los mecanismos creados para la administración y manejo de los territorios colectivos, que deberían ser de obligatorio respeto por el Estado, empresarios y la cooperación internacional. A partir del 2006 aquellas "empresas asociativas" comenzaron a rembolsar sus créditos. Hoy hay muchos inconvenientes y muchos "colgados"

con la recuperación de cartera debido a la pudrición del cogollo (plaga), fumigación con glifosato, inadaptabilidad a exigencias técnicas del monocultivo y para el colmo, una drástica caída en los precios de la tonelada del fruto que pasó de 490 mil pesos al inicio del programa a solo 80 mil pesos en la actualidad.

En las áreas de los Títulos Colectivos donde no se puede formalizar con base en éstos mismos ninguna garantía crediticia dado su carácter inembargable, sí se hicieron a través de las "alianzas estratégicas" sobre las palmas aceiteras sembradas, cuyos ciclo natural se prolongan entre 30 a 40 años y que sumado a intereses acumulados o tamaño del crédito, podrían extenderse aún más y por tanto, en realidad, haciendo embargable lo inembargable que al ser embargable, no se terminará muy seguramente y con el apoyo de la USAID, reproduciendo por otras vías aquél primigenio secuestro masivo...

Mas al norte en el área de Guapi y el Charco, una de las zonas de expansión del cultivo de palma aceitera, las comunidades están siendo sometidas a reiterados procesos de desplazamiento y los lideres que son críticos han sido amenazados. Nuestra nota publica a una alucucion presidencial en la que ordenaba que encerraran a los afrocolombianos con los empresarios de la alma y no los dejaran salir hasta que llegaran a un acuerdo, no ha sido respondida aun por autoridad alguna. El megaproyecto de "llenar los tanques, vaciando los territorios" de diversidad biológica y cultural, resulta incompatible con la experiencia de vida que hemos acumulado por cerca de 500 años en el Territorio Region del Pacifico Biogeografico reconocido como la segunda zona en el planeta de mayor biodiversidad.

Nacidas de nuestros propios conocimientos de esta tierra en la que somos Renacientes, nuestras comunidades tienen propuestas diferentes al monocultivo de la palma aceitera, que el gobierno se ha negado a escuchar y apoyar y que son consecuentes con nuestra manera de asumir la vida y la responsabilidad con el futuro y con nuestro deseo de permanecer en estos territorios en los que fieles a las mandatos de nuestros mayores, insistimos en afirmarnos en la vida, la alegría y la libertad.

De ustedes,

Consejo Comunitario Bajo Mira y Frontera, Consejo Comunitario del Río Grande del Patía, sus Brazos y la Ensenada ACAPA—Palenque Regional Kurrulao, Corporación Ancestros—Costa Pacífica Caucana; Palenque Regional El Congal, Asociación Popular de Negros Unidos del Río Yurumanguí—APONURY, AFROLIBERTARIOS del Río Grande De La Magdalena, Asociación de Consejos Comunitario de Timbiquí—Cauca, Proceso de Comunidades Negras en Colombia PCN.

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